Hace unos días escuché a alguien decir que todas las cosas caminan hacia alguna parte, ¿todas le insistí? sí, todas tienen el rumbo marcado, me repitió. No le creí mucho entonces, luego caí en la cuenta de que efectivamente es así, aunque algunas lo hacen en direcciones contrarias paralelamente a nuestros propios intereses o anhelos. Como sé que ya no podemos seguir igual que hasta ahora, y presiento que tampoco será posible ir más allá, quiero que, por última vez y sin el filtro de las convenciones sociales, ni el intencionado disimulo al que la peculiar forma de nuestra relación nos ha llevado, sepas lo que durante este tiempo he sentido yo. También lo que, en muchos casos, he creído adivinar en ti. De esta manera tan clásica, ya fuera de uso, que conscientemente he elegido para despedirme, hubiera preferido decirte que ya no te deseo y sentir que tú a mí tampoco. Pero no es así, eso lo hace más difícil. Confieso sentirme perseguida por re...
En la vida hay momentos en que tenemos la sensación de que hemos perdido algunos trenes.... Sentimos que hay oportunidades que hemos dejado pasar de largo, bien porque no hemos sabido verlas o porque no nos parecieron adecuadas en su momento. Tengo amigos que afirman que no se arrepienten de nada de lo que han hecho, sino de lo que no han hecho, y cuando me dicen esto yo pienso en esos trenes perdidos, esas oportunidades que no fueron nuestras, pero que pasaron a ser de otros que tal vez sí las aprovecharon, ya que todos los trenes acaban encontrando sus pasajeros. "El tren solo pasa una vez en la vida", "es una oportunidad que no puedes desaprovechar","lucha por tus sueños", "por el amor de tu vida no lo arruines"...Muchas veces oímos frases de este estilo. Parece que vivimos con oportunidades únicas con momentos decisivos en el que nos encontramos entre la espada y la pared y en el que todo depende de cómo actúes para que encuentres el ...
Hace un rato alguien me preguntaba cómo se perdona. Y no se me ocurre otra forma de explicarlo que responder “queriéndose mucho”. Perdonar es quererse porque supone quitarse una espina clavada, una punzada que nos recuerda el dolor y el desengaño. Perdonar es arrancarse la mirada del otro de encima y dejar de pedirle que te valore, que te mida, que te tase y te ponga precio. Es un acto de amor contigo mismo, un acto de respeto por lo que eres y por lo que son las personas. Un acto de comprensión hacia otro que acaba rebotando en ti y llenándote de paz. ¿Cómo se perdona? Queriéndote tanto que te des cuenta de que la opción de no hacerlo supone seguir atado a alguien que sigue hurgando en tus heridas cada vez que recuerdas su agresión y renuevas tu votos de "NO PERDÓN " . Valorar tanto tu tiempo que sepas que no hay un segundo que perder recordando la ofensa, que no hay un minuto de tu vida que ocupar pensando en las razones de otro y dejando tus ilusiones. Abraza...
Comentarios
Publicar un comentario